viernes, 25 de noviembre de 2016

Mis respetos a la muerta

Los muertos son así, aburridos. No saltan cuando los pinchas, no sienten culpa ni dolor ni rabia. Por eso a los muertos hay que dejarlos en paz. Además, si ya te has muerto, no puedes recibir tu merecido, bueno o malo. A no ser que el lector sea creyente, en cuyo caso, toma, una piruleta.


En la otra vida te doy la de verdad, apúntamela.

A los muertos se les debe eso, dejarlos en paz. Pero amigo, aquí nos encontramos con una cosa muy distinta: el respeto. Y yo respeto a los muertos ¿eh? No voy a ir a orinarme en la tumba de alguien durante su funeral mientras me marco un baile, pero de ahí a que no se le pueda criticar nada a esta señora porque “está muerta”… ¡Joder! A ver si diferenciamos entre muertos y santos. Los primeros son los que ya no están vivos y los segundos son los que no existen.

A nadie se le ocurriría decir que no vamos a criticar a Hitler, Mussolini o Franco porque oye, es que están muertos. La muerte no exime de culpa.

Y ahora saltarán los de siempre: “¿Y el respeto a las familias dónde queda?”. Pues ni zorra. Ni me importa. Yo no me he metido con los familiares de esta señora y el hecho de criticarla, e incluso de insultarla, no es una falta de respeto a ellos, sino a la susodicha. Que además ya ni siente ni padece, así que lo mismo da.

El respeto es algo universal, que ha de tenerse, por así decirlo, “de serie” hacia todo el mundo. Luego hay gente que se gana el respeto con creces y gente que lo pierde por ser despreciable. Y aquí esta señora entra en el segundo grupo para gran cantidad de personas que vieron cómo se burlaba de las victimas de metro, después de ocultar uno de los mayores accidentes europeos en este ámbito, cómo dilapidaba el dinero, se vendía por bolsos caros, no aparecía por su trabajo pagado con dinero público, se negaba a que la juzgara el tribunal que juzga al pueblo llano y un larguíííííísimo etc.

Esta señora se ha ganado el desprecio de muchos, y ese deprecio perdura, viva o muerta.

Y como se ha muerto de un infarto (que es lo más habitual a esa edad) ahora resulta que la hemos matado sus críticos. ¡Qué piel tan fina tienen algunos, oiga! No se va a poder acusar a nadie de corrupción, aún cuando está corroborada tal acusación por medios policiales y judiciales… ¡Porque igual se nos muere! ¡Y tenemos que cargar con ello en nuestra conciencia!

El ministro de justicia dice que sin pruebas, a pesar de que por las pruebas la imputó… sí, la justicia

¡Almas cándidas! Después de la excusa del “mi marido es el que llevaba esto y yo firmé por amor” llega el “no me imputes que me muero”. Yo me apunto a esta moda. Cuando por la ley mordaza me llamen a declarar al leer este artículo, diré: “No puede imputarme, señoría, que hay pruebas fehacientes de que ello puede matarte. ¡Me está condenando a muerte señor/a juez/a!”.

Esta mujer me mata

Quiero recordar, así por si a alguien se le había olvidado en la vorágine de todo este sinsentido, que el PP está intentando aprobar una ley para fortalecer la “protección del honor” (jajajajaja, so great) y que toda esta polémica le viene genial.

Pero aquí no acaba el cuento, amigos. Después de culpar a prensa, tuiteros, oposición y demás, de ser unos seres sin corazón asesinos de ancianas en hoteles de lujo, los medios de comunicación contraatacan: No fueron ellos, fue el PP quien la mató.

¡Claro que sí, campeones! Ante una gran estupidez, soltemos otra, por favor. Que no decaiga.

Porque ahora los partidos no deberían dar de lado a los que se ven salpicados de hundidos en la corrupción, porque igual ¡se mueren! Vamos a echar en cara al partido que la diera de lado (así de medio lado, porque bien que Marianico el corto la puso en la permanente en el senado) para sacudirnos esta mierda que nos han lanzado. Y así, en pelea de barro, observo pasmada cómo se echan mierda unos a otros.

El otro día Fernando Berlín decía algo como: “Calmémonos un poco para ver esto. Hay que ir a lo que provocó ambas cosas, tanto que la echaran del partido como el que tuviera sobre ella el foco mediático. Y eso fue la corrupción”.

¡Algo de cordura, al fin!

Una señora se enfanga en corrupción, con el partido imputado en valencia, y la culpa la tienen los medios por decirlo, los tuiteros por hacer crítica humorística, los políticos por atacarla, su partido por echarla… ¡La culpa es de ella! No te jode, que no se meta en esas mierdas. Porque, incluso siendo buenos (buenistas, más bien, que diría mi odiado Marhuender) y pensando que no se llevó un duro y ni siquiera financió ilegalmente el partido, incluso así, habría pecado de hacer la vista gorda, de no vigilar, de no asegurarse de poner en buenas manos las cuentas. Eso por no mencionar la larga ristra de otras cosas que esta señora (¡oh, infame señora!) arrastraba consigo.

Así que, con todos mis respetos, váyanse a la mierda. Y a esta señora sólo la deseo que descanse en "paz"… ¡en tanta paz como tranquilidad deja!

martes, 25 de octubre de 2016

Habéis entendido la disciplina de voto al revés



Últimamente está hablándose mucho sobre la diciplina de voto y el artículo de La Constitución que niega el mandato imperativo sobre los diputados.

Hay que comprender esos conceptos en el contexto de este gobierno democrático representativo para que sepamos de qué demonios estamos hablando.

En España los partidos utilizan listas cerradas. Esto significa que los electores no eligen ni siquiera a sus representantes individualmente, sino que los partidos exponen listas ya creadas por ellos mismos y es entre esas listas entre las cuales los votantes pueden elegir. Cuando un partido dice que tiene listas abiertas, se refiere a que las listas cerradas son conformadas previamente por la ciudadanía o los militantes; pero a nivel procedimental, lo que se votan son listas cerradas.

Entonces, ¿qué votas cuando votas? Votas la lista de un partido en base a su programa electoral.

Bien. Al conformarse este sistema los socialistas europeos se dieron cuenta de que los electores tenían un control muy bajo sobre lo que pudieran votar unos diputados que ellos no habían elegido. Esto llevó a que se creara el mandato imperativo del partido, es decir que aquello que decidiera el partido tenía que ser obligatoriamente votado por todos los representantes de la lista, de modo que si en un momento dado un grupo de disidentes votaba algo contrario a la postura oficial y pública del partido, pudieran hacerles renegar de su escaño. Esta medida se tomó para evitar que los diputados votaran, por sus propios intereses o ideas, en contra de lo que programáticamente estaba establecido, de modo que los electores mantuvieran un cierto control para que su voto fuera en la dirección que habían elegido. Ello reducía el congreso a algo absurdo, puesto que sería lo mismo tener a una sola persona de cada partido con una cantidad de votos a su disposición para las votaciones, dado que no habría disidencia posible. El término medio entre una cosa y la otra es la disciplina de voto, que no obliga a votar lo mismo, dando la posesión del sillón al diputado, pero permite una serie de medidas disciplinarias como ser reprendidos y castigados, e incluso expulsados (del partido, nunca del escaño).

Dicho esto. ¿Es posible esgrimir la disciplina de voto en contra de aquellos que quieren cumplir con los compromisos electorales por los que sus listas fueron votadas? Esto es lo que quiere hacer el PSOE con los rebeldes que se niegan a abstenerse ante el PP, pero, si el sistema fue ideado para que los electores se asesugararan de que no hubiera, por así decirlo, "traidores" entre los elegidos por el partido, cuando es el partido el que traiciona sus promesas electorales no parece lógico poder acusarles de saltarse la disciplina de voto.

¡Cosas de la "democracia"!

lunes, 4 de abril de 2016

La superioridad de la élite intelectual


Somos tontos. Por lo menos, los pobres e incultos. Uno de los problemas es ese, que no sabemos la diferencia entre "inculto" y "tonto". De esta confusión deducimos falsamente que el culto es listo. Y confundimos, para más inri, "culto" con "académico". Ahí tenéis las definiciones, para que las consultéis. So vagos. Porque encima, el que no se cultiva no es porque no tenga medios materiales, motivaciones o tiempo, es porque es vago o maleante, y prefiere hacer otras cosas. Esta es por supuesto una mentira a medias.

En el programa de la Sexta El Intermedio hacen a veces esa sección que me exaspera e interesa por igual: "Barrio rico, barrio obrero" -lo de "barrio pobre" parece ser que era demasiado políticamente incorrecto- y una vez preguntaron sobre el trabajo de los hijos, y uno del barrio rico dijo que todos sus hijos trabajaban porque se había molestado en darles una buena educación, mientras que otros padres no se preocupan de la educación de sus hijos. Y se quedó tan ancho. Ignora tal vez este loable caballero factores como la comida y el techo por delante, o que los hijos han de trabajar para ayudar a sus familias en quiebra. Pero aquí cada cual a su egocentrismo.

Minuto 4:10-4:20


Volvemos a los académicos listos. Hace poco se montaba un revuelo tremendo porque un recién ingresado a la RAE decía que la alcaldesa Ada Colau tendría que estar vendiendo pescado. Muchos han tomado esta afirmación con no poco sentimiento de indignación. La mayoría le han acusado de machismo. En realidad, la perlita es más clasista que machista, pero lo mismo da, hoy de lo que quiero hablar es del sentimiento de inferioridad moral de los no-académicos y del de superioridad de los académicos.

Hablaban al día siguiente en Al Rojo Vivo -sí, veo la Sexta la mayoría de las veces, aunque sea neoliberalista lo es menos que el resto de las cadenas- sobre las declaraciones de este señor y, tras tacharlas de "desafortunadas", remarcaban con insistencia que éstas no demolían la brillante carrera de quien las había pronunciado, que era un estudioso muy respetado y con muy buenas obras en su trayectoria.

¿Y?

Voy a haceros un descubrimiento que igual os deja helados. Agarraos a los reposabrazos de la silla.

Ser académico no te hace más listo. 


Wow. Respirad hondo. Tomaos un momento para asimilarlo. ¿Ya? No, no tranquilo. Tómate tu tiempo, porque aún hay más.

 Imagen zen de relajación, para ayudaros a calmaros.

¿Preparado? ¿Seguro? Ahí voy:

Ser académico no te hace moralmente superior.

Ser más listo tampoco.

¿Cómooooo? Sí, sí, lo sé. Es mucho para procesar en un solo artículo. Es normal si sientes que los cimientos de tu vida se tambalean bajo tus pies. Querrás pruebas. Tranquilo. Mantén la mente abierta. Ahora piensa en ese iletrado, ese analfabeto o casi, que todos conocemos alguno, o al menos hemos oído hablar de él, que sin embargo es un trozo de pan. Buena persona, pero bueno de esto que dices "de bueno pareces tonto, hijo". Eso desmonta automáticamente la falacia. Pero seguro que también sabes que hay listos con muchas carreras que son unos hijos de la gran puta. Por ejemplo, el evasor de impuestos que sabe, perfectamente, que los millones que no paga a hacienda van a repercutir en los servicios ofrecidos a los ciudadanos más desfavorecidos y tiene un plan tela de complicado (o piensa en quien lo haya urdido, para tales fines sin duda) para no pagar un duro.

Ser listo no es sinónimo de ser buena gente. Y por supuesto ser académico no es sinónimo de ser listo. Ni todos los académicos son unos lumbreras ni todos los lumbreras son académicos. Hay mucha gente con potencial que se queda en la cuneta y mucho "enchufado" que se lleva el título sin capacidades (o copiando, como ciertos ministros alemanes ¿verdad?). Así que he aquí esta verdad incómoda. Estudiar y tener reconocimiento no es sinónimo de ser un ente digno de idolatría.

Hay un personaje en un libro mío que dice: "Los poderosos sólo lo somos porque vosotros creéis que los somos". Con la élite intelectual pasa un poco lo mismo. Ellos, como todo egocéntrico, a menudo se piensan que son más que los demás, y nosotros, que nos vemos chiquitos a su lado porque no sabemos de astrofísica o frases famosas que no sean de Coelho, alimentamos esa falsa creencia, inflando su ego y convirtiéndolos en creadores de verdades que de verdades tienen poco. Renunciamos a nuestro buen juicio, a nuestra capacidad crítica, para entregarles a ellos, más sabios, la obligación y el derecho de cuestionamiento generalizado. Es decir, nos creemos lo que nos digan, aunque sea una soberana estupidez.

Es cierto que a un académico de la lengua un iletrado tiene que escuchar lo que dice sobre lingüística, pero es absurdo que ampliemos ese conocimiento a todos los campos. Dígale usted al universitario de clase alta que no ha cuidado una maceta en su vida que mantenga un huerto. Verá cómo el campesino más analfabeto lo hace mejor.

Pues bien, con la ética pasa algo parecido. No es que los académicos no conozcan el campo de la ética, es que cualquiera en sociedad lo conoce. Todos. Sí, hasta los pescaderos, friegasuelos y camareros. Todos. Tú también. La conoces tanto como el académico y, por supuesto, tienes tus propias teorías al respecto. Así que deja de asumir que él, el que ha estudiado mucho, entiende más de moralidad que tú.

Se critican las palabras del académico con la boca chica para luego abrirla bien encumbrando sus conocimientos "Sí, un patinazo, pero eso no borra toda su loable carrera".

Y una mierda.

¿Tenemos que admirar a alguien que es muy estudioso o muy inteligente cuando es un jodido cabrón? Y no hablo del académico de la lengua que ha dicho eso sobre Colau, hablo en general. "Oh, sí, Hitler era un gran estadista. Y le gustaban los perros". Ah, estupendo, alabémosle todos. ¿No veis lo absurdo de esta forma de pensar? Cualquier capacidad que tengas, física o mental, no te exime ni es atenuante en un juicio de valor. Así que dejaos ya de estupideces y de avergonzaros, si el fulano es un inmoral, lo es, aunque sea un inmoral con muchos títulos y entrevistas a sus espaldas. Sacudíos de una vez esa inferioridad.

El clasismo en el que se enmarcan las palabras del académico a Colau son una bravuconada propia de quien se considera superior. Y es de sabios ser humilde pero, joder, también es muy difícil, así que no se lo toméis en cuenta. En cambio, cuestionadle, no como lingüista, sino como persona, porque igual que medimos sus capacidades y logros en un campo, hemos de hacerlo en otro diferente sin confundir una lid con otra.

En resumen, sentíos libres de decir: "Será muy listo, pero es una mala persona".

jueves, 24 de marzo de 2016

Cárdenas y el tarro de mermelada

Medida de protección infalible para que ningún hombre pueda seguir leyendo este post
Sacada de wikipedia.

¿Os acordáis de cuando hace tiempo, en relación a cierto programa, se propagó un bulo sobre Ricky Martin y un tarro de mermelada? Hace poco ha pasado algo parecido pero a la inversa. Cárdenas, en su programa de radio "Levántate y Cárdenas", hizo una serie de comentarios que muchos consideraron inadecuados pero que, por ser equidistantes, como poco resultaron polémicos. Si no os habéis enterado de la movida, os pongo en antecedentes.

Hace unos días saltaba la noticia de que a un profesor de universidad le molestaba el escote de una alumna para dar clase, y así lo manifestó, al parecer, en el propio aula. Algunos alumnos indignados realizaron una protesta al respecto de carácter feminista.

El señor Cárdenas, como muchos otros, decidieron opinar al respecto, y su opinión fue, básicamente, que el profesor no tenía que haber dicho semejante cosa en público ni referido a su propia persona, sino que tenía que haberse llevado a la alumna a un aparte y comunicarle que el escote distraía a sus compañeros varones, o en su caso acudir a manifestar su queja al director pero (ay, estos "peros"), en relación a la chica, que a clase no se va a ligar ni, básicamente y sin citar su literalidad pero se infiere, a exhibirse, asumiendo la razón del mencionado profesor. 

Ante el revuelo, el programa (si no el propio Cárdenas) decide empezar a eliminar de la red de redes esa parte del audio, pero internet es así y deja huellas y la gente copia y transcribe y comenta, y claro, todo se sale de madre. Ante al menos un artículo en concreto, el señor Cárdenas responde él mismo que va a presentar a servicios jurídicos y la web decide borrar el artículo por evitarse problemas.


Cárdenas, amenazando. Imagen de su twitter sacada de este artículo


El objetivo, al fin y al cabo, era que todo quedase sin pruebas y, para el que hubiese oído campanas sin saber de dónde venían, que la historia quedara en un bulo como el de Ricky Martin y el bote de mermelada.

Aunque toda esta historia es harto interesante y podríamos debatir largamente sobre la capacidad o incapacidad de un ente relativamente poderoso (como un programa radiofónico o un presentador famosos) para borrar el rastro virtual de una cagada en directo, voy a centrarme en lo que subyace en la polémica levantada por las palabras de Cárdenas (y de muchos otros).

El hecho es que el machismo tiene que tener controlada a la mujer y si para ello ha de convertir al varón en un animal descerebrado, lo hace. Es decir, todos sabemos que tenemos hormonas e instintos, pero nuestra capacidad para controlarlos, tanto en hombres como en mujeres, está sobradamente demostrada. Pretender que el macho es física o mentalmente incapaz de concentrarse en cualquier otra cosa cuando hay un par de tetas delante es, como poco, insultante para el sexo masculino. Sugerir que las mujeres debemos cuidar nuestra vestimenta para evitar que nuestros compañeros varones en clase suspendan sus exámenes o no tomen apuntes es injusto: esa no es nuestra responsabilidad.

¿Qué le está enseñando este profesor a sus alumnos varones con esta declaración? Que si en el futuro tienen una jefa o compañera que guste de llevar escote, más les vale cambiarse de trabajo, porque evidentemente no tendrán capacidad suficiente para concentrarse en sus tareas laborales. ¿Y a las féminas que le escuchen? Que tienen la capacidad de manipular a su antojo a los hombres según la medida de su escote, dado que estos son incapaces de ver nada más allá.

Esa idea del hombre como un ser abandonado a sus instintos más básicos, a los que se les pone visión en túnel hacia el escote más cercano, no sólo es estúpida e insultante: es peligrosa. De "ningún hombre puede concentrarse en estudiar con unas tetas delante" a "¿cómo no iba a esperar que alguno intentara tocarla el culo llevando esa minifalda?" hay un paso muy pequeño. La teoría de culpabilizar a la victima de agresiones sexuales tiene la misma base: el hombre no puede evitar abandonarse a sus instintos si se lo ponen tan a huevo.

De ahí las protestas de los alumnos. De ahí la polémica de sus palabras que Cárdenas ni ha entendido ni quiere entender. De ahí que la lucha feminista tenga que estar siempre alerta y denunciar estos casos y estas declaraciones. Y que no se conviertan en "dicen que Cárdenas dijo esto, pero no hay pruebas, como en lo de Ricky Martin y el bote de mermelada".


martes, 15 de diciembre de 2015

Rojos machistas que no saben que son machistas




Hoy voy a aprovechar el patinazo electoral (porque el resto de los partidos han sabido comerse a Ciudadanos por lo que dijeron, no porque la medida no sea atractiva para atraer ciertos votantes) de Marta Rivera para poner sobre la mesa una cuestión incómoda. Hay rojos machistas, igual que hay rojos racistas, xenófobos, etc. Esto es un hecho, y quien no lo vea es porque no quiere verlo.

Sin embargo, a menudo los rojos machistas o racistas no se consideran tales cosas. La razón es que el machismo, igual que el racismo, es un postura que choca con los principios de la izquierda, y por tanto considerarse machistas sería aceptar no sólo que tienen en común principios con la derecha, sino que además caerían en una incongruencia con la propia esencia de la izquierda.

Para entender esto hace falta tener una visión clara de lo que la izquierda y la derecha defienden en base. Es algo largo de contar y algún día haré un video o un artículo al respecto, pero para lo que nos ocupa baste decir que la derecha, por cuestiones prácticas, prefiere un sistema jerarquizado socialmente, de modo que quien tiene el poder pueda manejarlo con comodidad, lo cual en principio puede beneficiar por su estabilidad a la sociedad en su conjunto; mientras que la izquierda defiende la inclusión de todos por igual porque se pretende el poder de la unidad como defensa a un sistema jerarquizado y, por tanto, cuantos más se sientan amparados dentro de esta unidad más fuerte será en sí la unidad.

Por poner un ejemplo que se entienda: Desde el punto de vista de la izquierda, en una fábrica es mejor defender no solo los derechos de los trabajadores blancos, sino también los de los negros, de modo que todos se sumen a la huelga y esta sea más efectiva.

Así pues, la izquierda trata de abarcar a todo el mundo(lo que en no pocas ocasiones causa quebraderos de cabeza) mientras que la derecha prefiere tener a los grupos divididos para una mayor estabilidad, como una caja de herramientas bien ordenada.

Bien, entendido esto, ¿por qué hay rojos machistas? Bueno, en primer lugar por la educación que recibimos. Tenemos una herencia tremenda de machismo que cargamos social e históricamente a nuestras espaldas. En segundo lugar están las religiones, que tampoco es que ayuden. Por último hay que tener en cuenta las vivencias personales de cada individuo que refuerzan posturas sociales que de otro modo serían rechazadas, por ejemplo el hombre que ha salido con una mujer que le ha sacado dinero vuelve la vista a ese discurso social tan arraigado de que las mujeres son unas cazafortunas, cosa que no haría si ese discurso no existiera. Otra pregunta interesante sería ¿y por qué entonces hay derechistas no machistas o incluso feministas? (sí, existen, pocos pero existen) Bueno, la explicación de esto es incluso más sencilla. El paradigma de los sistemas derechistas ha cambiado bastante con el paso del tiempo. Una parte de ellos se ha deshecho de las posturas clásicas del machismo por convicción o por conveniencia. Actualmente, los liberalistas no tienen porqué ser machistas, dado que ahora la mujer no sólo se encarga de los hijos sino que además entra a engrosar la masa laboral para los empresarios, cosa harto conveniente para quienes buscan explotar al proletariado, sobre todo cuando ellas tienen menos posibilidades de llegar a un alto cargo.

Pero, con toda esta información, volvamos al tema que nos ocupa. Rojos machistas que no se consideran machistas. Lo que desde el feminismo se ha dado en llamar "neomachismo" o "postmachismo" ha sido tremendamente eficaz en especial en el lado izquierdo del espectro político, porque ha dado base a quienes no la tenían para posicionarse de una forma más aceptable en sus conductas machistas.

En primer lugar, el neomachismo (vamos a llamarlo así) ha basado sus ataques al feminismo en, precisamente, la igualdad. En relación a lo que hablábamos antes de Marta Rivera (Ciudadanos) se exponía que la violencia intrafamiliar debía estar igualmente penada que la violencia machista. Esto supone un principio de igualdad que puede despertar algunas confusiones. Cabe decir que la violencia intrafamiliar ya está penada y ser cónyuge o equivalente tiene un agravante especifico.


Bien, se admitió el término "violencia de género" en lugar de "violencia machista", cosa que nunca debió suceder, por lo que lo primero que hay que saber es que la violencia de género es la violencia que un hombre ejerce contra una mujer por el hecho de ser mujer. Si estáis familiarizados con otros agravantes de delito, conoceréis el agravante por delito de odio, que es un agravante (no reconocido como víctima especial) que tiene que ver con odiar a una persona por lo que es, y no por otras razones (como puede motivarse el robo por falta de dinero o una pelea en una discoteca porque se ha discutido). Simplemente es intolerancia a lo que, en sí, es esa persona y al reconocimiento de sus derechos y libertades. Un agresión por motivos racistas es, per se, un delito de odio, pero como estamos tan atrasados en la legislación en cumplimiento de los tratados internacionales, no están tan protegidos como debieran. Por eso los delitos de odio están tan invisibilizados, mientras que la violencia machista, afortunadamente, ha obtenido el grado de "violencia específica" y permite ser abordada de un modo notablemente más eficaz.

"Es tan grave que un niño vea como un hombre mata a su mujer, como que vea que una mujer mata a su marido" decía Mata Rivera. Es otro de los posicionamientos más comunes. Igualar los delitos los convierte en invisibles, los pierde en un mar de otros delitos como si no hubiera un problema específico. Para que nos entendamos: Si en España mueren 1.000.000 de personas por neumonía y 100.000 por catarros comunes, decimos que 1.100.000 han muerto por problemas respiratorios, y que hay que traer tantas aspirinas como antibióticos. Pues no. Y no es que no importen esos 100.000 que han muerto por catarros comunes, es que lo que hace falta es levantar una cuarentena inmediata contra la neumonía, destinando los fondos y recursos que hagan falta para frenar la sangría principal. Eso no implica que los catarros comunes no se traten en el hospital general, pero igual hace falta un hospital especializado para la neumonía.

Esto es lo mismo. Que una mujer maltrate o mate a su marido también está penado, de igual modo que si tienes catarro vas al hospital general, pero eso no implica que no haya que tener una legislación especial para frenar la sangría de mujeres asesinadas, del mismo modo que haría falta un hospital específico para la neumonía en nuestro hipotético caso.

¿Hay tanta violencia hacia los hombres como violencia hacia las mujeres? La respuesta es clara: No. Sólo hay que mirar los datos. A nivel global, estamos hablando de que el 38% de las mujeres asesinadas (muerte violenta) muere a manos de la pareja o expareja, mientras que al contrario no llega al 4%. Es una diferencia de 34 puntos porcentuales. En España hay una relación de 54 contra 6 en 2013, es decir 5.400.000 de neumonía y 600.000 de catarro común. En años anteriores, si os interesa: 2008- 75 mujeres y 6 hombres, 2009- 55 mujeres y 10 hombres, 2010- 73mujeres y 7 hombres, 2011- 62 mujeres y 7 hombres, 2012- 52 mujeres y 3 hombres.


"Yo con esta ley lo primero que pienso es en las parejas homosexuales" decía Marta Rivera, insinuando así que una mujer que mata a su esposa o compañera del mismo sexo no está incluida, y del mismo modo un hombre a su marido o compañero. Y es así, no está incluida, tiene el agravante de parentesco, del mismo modo que cuando una mujer mata a su marido. En cualquier caso, eso que dice es porque la señora Rivera no se ha molestado en ver los datos oficiales de violencia doméstica (que los hay, por mucho que digan que no) donde se especifica el sexo del asesino además del asesinado. Los delitos de violencia doméstica en los que se ha asesinado a mujeres por sus parejas femeninas es de: 2010-0, 2011-0, 2012-0, 2013- 0. En el caso de hombres asesinados por sus parejas masculinas es de: 2010-1, 2011-2, 2012-0, 2013- 0.



"Sólo con el testimonio de la mujer se mete al marido en la cárcel" esto no lo dijo la señora Rivera, que yo sepa, pero está bien aclararlo porque es un argumento común. Informe de 2013 (el último accesible sobre violencia doméstica hasta que se pongan al día), de 54 muertas, sólo llegaron a juicio 19 antes de morir, y en sólo 4 de los casos hubo sentencia condenatoria. Parece ser que el sistema judicial no es extremadamente proteccionista con la mujer maltratada.



En general, algunos rojillos se sorprenden de estar de acuerdo con las políticas de igualdad de un partido de derechas como Ciudadanos. Bien, la razón es que, aunque no lo sepáis, sí que sois machistas.



Nota: Los datos españoles han sido obtenidos del Consejo General del Poder Judicial.

miércoles, 9 de diciembre de 2015

¿Debemos votar los anarquistas?




En principio, la respuesta es sencilla, obvia: No. Para ser coherentes con nuestros ideales, para vivir de acuerdo a ellos, no debemos votar.

Sin embargo, muchos anarquistas declarados votan. ¿Por qué? Bueno, sin duda porque esta cuestión es mucho más compleja de lo que aparenta.

En primer lugar debemos entender que en una toma de decisiones no hay únicamente un factor. Por norma general, no sólo valoramos si lo que hacemos es correcto o no, sino que además nos cuestionamos la eficacia de nuestra decisión en la práctica.


Entre los abstencionistas conscientes, activos, o como quieran llamárseles, existen anarquistas que no votan por una cuestión puramente ideológica (no puedo apoyar con mi voto a un sistema en el que no creo e incluso quiero derrocar) mientras que otro tienen un posicionamiento, además, pragmático (si el número de abstencionistas se dispara, se evidenciará la ineficacia del sistema electoral como toma de decisiones popular). Aunque es cierto que se ha rebajado en muchos lugares la participación sin que actualmente ningún país se haya planteado la anarquía como un método de solucionarlo, y es de hecho una de las condiciones en las que las ideas autoritarias pueden reforzar su crecimiento, por lo que no parece una decisión muy práctica.

Abordando en primer lugar la cuestión meramente ideológica, debemos comprender que es una cuestión de principios perfectamente respetable. Cada cual estamos dispuestos a renegar de ciertas cuestiones ideológicas por pura necesidad o pragmatismo. Esta es una clave importante para el artículo. No se puede pedir a un anarquista que viva como anarquista en una democracia, igual que nos resultaría absurdo que un demócrata pusiera una urna y metiera su voto en una sociedad anarquista. La mayoría de los abstencionistas por cuestiones ideológicas utilizan el dinero, compran, reciben un salario, piden ayudas al estado, pagan sus impuestos… es decir, son parte activa de un sistema que rechazan, y lo son conscientemente, aunque les duela. Otros, por supuesto, malviven con dignidad al margen del sistema, pero la mayoría no lo hace. Así pues, los más asumen que tienen que aceptar ciertas reglas de juego para vivir en sociedad, lo que incluye hacer cosas que chocan frontalmente con su ideología.

Cada uno tiene que saber hasta qué punto y en qué sentidos está dispuesto a ceder, y aceptar que habrá quienes paguen sus impuestos y no voten, y quienes se nieguen a pagar sus impuestos y sí voten.




Respecto a los anarquistas que sí votan, existen también dos tipos: Por un lado tenemos a los anarquistas que votan porque se resignan a vivir en democracia y, por tanto, aceptan las reglas de juego. "El que vota elige amo", cierto, pero al que no vota se lo eligen otros, porque si vives dentro del sistema tendrás que aceptar las reglas de juego, como ya hemos visto antes. Mejor alguien que se acerque más a tus ideales que voten sólo los de derechas. Es un voto meramente pragmático.

Sin embargo, hay otros anarquistas que votan por una mezcla entre idealismo y pragmatismo. Se trata de intentar que los políticos permitan avanzar a la sociedad hacia un caldo de cultivo donde se puedan instalar ideas libertarias. No es cuestión de "cambiar al sistema desde dentro", sino de aprovechar las ventajas y debilidades del sistema para conducir a la sociedad hacia un punto más propicio para labrar las condiciones necesarias para la educación en ideas anarquistas.
 
Por así decirlo, si votas a por ejemplo a un partido anticlerical siendo anarquista, podrías conseguir que la Iglesia disminuya su poder, lo que siempre es una buena idea para poder sembrar ideas de liberación personal independiente de deidades y juicios de valor ajenos a la moral racional. Lo mismo si votas a un partido que apoya especialmente las empresas de organización horizontal y el ensalzamiento del poder obrero, o en contra de la competitividad globalizada y el liberalismo económico que carcome los derechos laborales. Es una forma de avanzar consciente de que no es la meta.

En definitiva: Igual que muchos renunciamos a cumplir ciertas obligaciones o leyes por cuestiones ideológicas, debemos respetar a aquellos anarquistas que no votan pero, cuidado, no dejemos en el olvido la eficacia. ¿Qué es mejor, tener un voto anarquista entre pragmático e idealista o un no-voto meramente idealista?

Dicho de otro modo: Si nos duele votar, ¿es aceptable renunciar a ese dolor meramente por comodidad con nuestra propia conciencia en detrimento de un posible avance hacia el cumplimiento de nuestros ideales?